Etiquetas
Artículos
Enlaces
|
|
Creo que todo el mundo estará de acuerdo en que la pedofilia es uno de los delitos más deleznables que existen, yo al menos no encuentro ninguna excusa válida para abusar de una indefensa criatura y mucho menos sexualmente, por desgracia cada día se descubren nuevos casos donde niños y niñas se convierten en las víctimas de algunos perturbados con deseos enfermizos y lo que es peor, de desalmados criminales que, movidos por su propio beneficio económico, producen y distribuyen todo tipo de pornografía infantil sin importarles lo más mínimo los daños físicos y sobre todo sicológicos que puedan causar a esas criaturas y también a sus familias, en estos casos cualquier castigo es poco. Puedo entender y aceptar una inmensa variedad de prácticas sexuales, pero con una condición imprescindible, que quienes participen lo hagan por propio deseo, sin ningún tipo de coacción y por supuesto con sus facultades mentales en perfecto estado, algo que nunca será posible en una relación pedófila. Admito que ciertas personas tengan ciertos trastornos psicológicos, pero no admito su irresponsabilidad manifiesta al no buscar ayuda para evitar dañar otras personas, en muchos casos no actúan de una manera impulsiva si no que lo hacen planificando y engañando a sus víctimas y a sabiendas de que no están actuando correctamente, por mucho que después intenten alegar trastornos mentales. Pero también creo que todo lo dicho se vuelve bastante confuso cuando ese niño ó niña esta en plena adolescencia, con quince ó dieciséis años pueden aparentar más edad de la que realmente tienen, sus cuerpos cada vez se desarrollan más temprano y desean ser mayores lo antes posible, eso sin olvidar que a esas edades no es nada extraño “enamorarse” de alguien mayor, ya sea alguna de las amistades paternas, profesores ó esa hermana (ó hermano) mayor de nuestro mejor amigo, por otro lado tampoco es nada excepcional que llegando a la cuarentena se desee recuperar esa “juventud perdida” y ligar con alguien joven es algo bastante recurrente para superar esa crisis, ni mucho menos defiendo a quienes simplemente desean conquistar adolescentes como si fuesen de cacería y menos aún a quienes les embaucan ó coaccionan para protagonizar material pornográfico ó prostituirse. De lo que estoy convencido es que el ser humano lleva siglos luchando contra la propia genética, hemos convertido el sexo en un tabú, en algo constreñido por estrictas normas, ya sean de carácter religioso ó social y nuestra sexualidad se desarrolla bajo el peso de una contradicción permanente, el sexo se ha convertido, en lugar de ser algo placentero per se, en el modo con el que liberamos todas nuestras frustraciones, nuestros miedos, nuestros rencores y todo esto empieza a fraguarse cuando regañamos a los retoños por tocarse sus genitales ó por querer ver como son los del otro sexo. Por cierto, el termino pedofilia hace referencia a la atracción que se siente por niños de ambos sexos y pederastia cuando esta atracción es de índole homosexual. Texto: Antonio Graell
|
|